
Todo está perdido. Aún resistimos, pero ellos son más numerosos. Apenas quedan comida o municiones en este frío y sucio almacén que, con casi toda seguridad, será nuestra tumba. Es por ello que me he decidido a escribir la historia del fin de la Humanidad, a pesar de que mi representante insiste en que ningún editor comprará una historia que no tiene escenas de sexo.
Nadie, excepto algunos guionistas de películas de serie B, podría haber imaginado nunca que un aparato inventado por el hombre pudiese tomar conciencia y rebelarse contra su creador. Pero, ahora que ya no hay remedio, se ve claramente que todos los teléfonos móviles del planeta "nacieron" con la idea de exterminar a nuestra civilización. Sólo hay que recordar aquellos frecuentes avisos sobre el peligro que suponía poner una fuente de radiación electromagnética a pocos centímetros de nuestro cerebro.
Pero no les hicimos caso, tachamos de alarmistas a los científicos e ignoramos sus advertencias. La proliferación silenciosa de los infernales aparatos continuó inexorable, llegándose a extremos insospechados: cada persona tenía un teléfono móvil y algunos incluso dos. Además, eran capaces de hacer uso de ambos simultáneamente mientras paseaban, orgullosos, por las calles de cualquier ciudad del mundo.
La amenaza se hizo patente cuando aparecieron los primeros casos de OTH (otitis térmica hipotalámica), una enfermedad no contagiosa contra la cual nada pudieron hacer la comunidad científica mundial, la O.M.S. y la Asociación Nacional del Rifle. La desesperación en estos colectivos llegó al punto en el que Charlton Heston, famoso actor y miembro de esta última asociación, fue detenido tras asaltar un asilo, matar a veintiocho máquinas de diálisis, hacerse fuerte en los baños e intentar suicidarse pegándose un tiro en las venas con su Winchester.
Los síntomas de la OTH no eran visibles hasta la muerte del enfermo: atrofia timpánica, quemaduras en el pabellón auditivo externo y graves daños por irradiación en el cerebro. En resumen, un cadáver con la cabeza chamuscada. El dramático aumento de los casos hizo temer por una pandemia y, mientras tanto, los laboratorios gubernamentales ultrasecretos y megaprohibidos de los Estados Unidos, tras aislar a cien personas de todas las clases sociales en habitaciones esterilizadas con grabación por vídeo, alimentos transgénicos, yacuzzi, solarium y plaza de garaje, observaron como perecían uno tras otro mientras hablaban por teléfono, debido a repentinas descargas eléctricas de las baterías de sus móviles.
Pero la pandemia no llegó. Lo que ocurrió fue mucho peor. Un día, todas las retransmisiones televisivas del mundo fueron interrumpidas para anunciar el nacimiento del MOMUND (Móviles del Mundo), que se hizo responsable de las muertes por OTH y anunció el inicio de su lucha armada en pos de la igualdad de derechos para los "hijos de la telefonía móvil". Las reacciones de los líderes mundiales y de los medios de comunicación no se hicieron esperar: la CNN emitió una protesta por la intrusión de transmisiones no autorizadas en su frecuencia, Barack Obama anunció y justificó un bombardeo sobre la factoría Motorola y Boris Yeltsin hizo dimitir a todos los miembros de la Duma como represalia por la subida del precio del vodka. Mientras, la ONU comenzó las diligencias para el ingreso del nuevo país en la Organización como miembro de pleno derecho.
Las primeras acciones armadas del MOMUND por todo el globo estuvieron marcadas por la desorganización, lo que hizo pensar en una rápida solución ... en cuanto el Congreso de los EE.UU. eligiese un nombre apropiado para la operación. Mientras tanto, la ONU se vio obligada a modificar su postura, al darse cuenta de que no existía ningún país nuevo en el mapa.
En medio de este caos, se produjo el hecho que decidió la guerra, incluso antes de que ésta empezara. Sin apenas oposición, debido a lo inesperado de la maniobra, Hollywood fue sitiado por hordas de teléfonos móviles que habían estado concentrándose desde varias semanas antes. La resistencia dentro de los estudios de la Metro Goldwin Mayer fue feroz, gracias en gran medida al "XLIII Congreso de Actores Veteranos de Westerns" que se celebraba en el momento del primer ataque. Estos oxidados valientes se opusieron a la ocupación hasta que el león de la MGM fue abatido durante una escaramuza. Tras ese duro golpe moral, los atacantes sólo tuvieron que esperar a que se terminaran los alimentos de atrezzo almacenados en los estudios.
La caída de este enclave vital supuso el derrumbamiento de la sociedad en todos los países desarrollados, acostumbrados a devorar todas las producciones que salían, andando o arrastrándose, hacia los cines de medio mundo. Además, con los archivos cinematográficos de Hollywood como centro de operaciones, los métodos de los invasores cambiaron drásticamente, haciéndose más efectivos. En pocos días, los medios de comunicación se hicieron eco de noticias terribles:
¡Enjambre de teléfonos móviles aguijonea Houston!.
¡Los teléfonos mexicanos rodean El Álamo: no hay supervivientes!.
¡Marabunta!. Sudamérica, devorada por el MOMUND.
¡Una brigada ligera de teléfonos carga contra la India!.
¡El huracán Roberta desaparece misteriosamente en el Triángulo de las Bermudas!.
Una tras otra, todas las ciudades del mundo cayeron en las manos del MOMUND. Ningún ejército pudo hacer frente a la horda invasora y sólo quedaron pequeños grupos de resistencia, mal equipados y sin ninguna coordinación. Con uno e estos grupos me encuentro ahora. Estamos rodeados y sólo quedamos tres: mi representante, mi ex-mujer y yo. La única vez que mi "ex" disparó un arma fue contra mí, así que no será muy útil cuando ellos asalten nuestro precario refugio. Sólo me queda encomendarme a Dios y pensar en un brillante final para esta historia ... por si acaso al que la encuentre le interesa adaptarla para el cine ... Ya vienen; puedo oírlos sonar. Adiós.
"Este documento fue hallado en el interior de unas ruinas, en la superficie del tercer planeta alrededor de una estrella amarilla del brazo exterior de la Vía Láctea. El planeta está habitado por una civilización de pequeños seres oscuros provistos de protuberancias numeradas y antena. Reproducción y alimentación desconocidas. Viven en paz y su sociedad alcanza altísimos niveles de tecnología y desarrollo. Contaminación casi inexistente".






